Investigación redefine las causas de muerte de niños sacrificados en rituales incas
Un reciente estudio ha revelado que los niños y niñas incas sacrificados en el ritual conocido como Capacocha murieron de formas diferentes a las asumidas hasta ahora. Esta práctica ceremonial implicaba peregrinajes largos por territorios andinos antes de su muerte ritual cerca de cumbres elevadas.
El estudio, publicado en Science Advances, analiza nuevas evidencias forenses y químicas de tres momias infantiles encontradas en Chile, brindando luz sobre sus últimos meses y la naturaleza del sacrificio.
Revisión de evidencias anatómicas y forenses
Las momias analizadas incluyen al ‘Niño de El Plomo’, de aproximadamente 8 o 9 años, hallado en el cerro El Plomo; y dos niñas sacrificadas cerca del cerro Esmeralda, de entre 9 y 18 años de edad. Contrario a la hipótesis anterior que sugería muerte por hipotermia en el caso del niño y estrangulamiento para las niñas, el análisis por tomografía computarizada y microscopia reveló que el Niño de El Plomo fue víctima de un trauma contundente en la cabeza.
Respecto a las niñas, las marcas en el cuello atribuidas previamente a estrangulamiento probablemente se originaron tras la muerte, causadas por la ropa sin fractura de huesos asociada, lo que deja la causa definitiva de muerte como indeterminada.
La dimensión ritual y social del sacrificio
Verónica Silva-Pinto, principal autora y arqueóloga de la Universidad Diego Portales, explica que el Capacocha no se limitaba al acto final del sacrificio, sino que era un proceso extenso que involucraba movilidad a través de múltiples comunidades, cambios en la dieta y creación de paisajes sagrados. Los niños realizaban peregrinajes sagrados que unían territorios y consolidaban la presencia inca en regiones anexas.
El análisis isotópico del cabello reveló que el Niño de El Plomo recorrió durante nueve meses distancias entre 2,600 y 2,800 kilómetros, probablemente desde Cuzco, mientras que las niñas realizaron trayectos entre 900 y 1,200 kilómetros en sus últimos tres meses.
Diferentes perspectivas científicas
Si bien el estudio aporta datos valiosos, algunos expertos plantean cautela ante ciertas interpretaciones. La bioarqueóloga Dagmara Socha señala que los análisis isotópicos por sí solos no permiten reconstruir rutas exactas y que variaciones podrían reflejar cambios estacionales en la dieta. Pablo Mignone cuestiona el enfoque centralizado del estudio que atribuye el ritual exclusivamente a la política de Cuzco y recuerda que otros hallazgos muestran inicios diversos en las peregrinaciones Capacocha.
Implicaciones culturales y espirituales
Desde la cosmovisión andina, la muerte representaba una transformación y no un fin absoluto. Los niños sacrificados adquirían un estatus ritual que los convertía en mediadores entre comunidades, montañas, deidades y el Estado central. Esta perspectiva amplía el entendimiento de los rituales incas más allá del simple acto del sacrificio, resaltando su importancia social y espiritual.
Para más detalles sobre este fascinante tema, puedes consultar el artículo original en Live Science.















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