El enigmático mundo de Balanophora: una planta que no realiza fotosíntesis
En las sombras húmedas de los bosques subtropicales de Asia oriental, crece una planta única y poco común llamada Balanophora. A primera vista, parece un hongo, pero en realidad es una planta que ha abandonado completamente la fotosíntesis y vive como un parásito, obteniendo nutrientes directamente de las raíces de árboles específicos.
Este organismo presenta un extraño fenómeno: aunque no tiene clorofila ni raíces convencionales, sobrevive gracias a su estrecha relación parasitaria. Además, algunas especies de Balanophora se reproducen sin necesidad de fertilización sexual, un mecanismo poco frecuente entre las plantas que les permite colonizar nuevos entornos con mayor rapidez pero las hace vulnerables a la pérdida de hábitat.
Investigación científica revela su evolución y adaptaciones únicas
Un equipo de investigadores del Okinawa Institute of Science and Technology (OIST), la Universidad de Kobe y la de Taipei realizó un estudio extensivo de las poblaciones dispersas de Balanophora. Sus resultados publicados en New Phytologist revelan cómo esta planta redujo drásticamente su genoma y sus plastidios (orgánulos relacionados con la fotosíntesis) pero mantiene funciones esenciales para su supervivencia parasitaria.
El profesor Filip Husnik destaca que estos plastidios reducidos continúan produciendo compuestos vitales, aunque ya no realizan fotosíntesis, mostrando similitudes inesperadas con parásitos unicelulares como Plasmodium, causante de la malaria.
Estrategias reproductivas excepcionales y riesgos de especialización
Algunas especies de Balanophora reproducen semillas sin fertilización (agamospermia facultativa u obligada). Esto les permite expandirse fácilmente en islas, ya que una sola planta puede establecer una nueva población. Sin embargo, esta estrategia reduce la diversidad genética, aumentando su vulnerabilidad ante mutaciones y amenazas ambientales.
La especialización parasitaria de Balanophora hacia pocos hospedadores específicos hace que su conservación sea un reto, especialmente debido a la deforestación y la recolección ilegal en sus hábitats protegidos, principalmente en Okinawa.
Un llamado a la conservación y a continuar la investigación
La científica Petra Svetlikova destaca la importancia de preservar estas plantas antiguas cuya evolución desdibuja las fronteras clásicas de la botánica. Su estudio abre nuevas vías para entender la adaptación parasitaria y los procesos evolutivos asociados a la pérdida de funciones clave.
Para los interesados en plantas con adaptaciones extraordinarias y en la evolución de organismos parásitos, este estudio representa un punto de partida fascinante, con implicaciones además en la conservación de ecosistemas y biodiversidad.
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