El agua subterránea, clave para el abastecimiento mundial, podría calentarse hasta 3.5°C en el próximo siglo
El agua que almacenan los acuíferos bajo nuestros pies constituye la mayor reserva de agua dulce líquida del planeta, representando la mitad del agua potable y del agua usada para riego agrícola a nivel global. Un reciente estudio desarrollado por Susanne A. Benz y colaboradores proyecta que, debido al calentamiento global, las temperaturas del agua subterránea podrían aumentar hasta 3.5°C para el año 2100, afectando su calidad y la salud de los ecosistemas que dependen de ella.
Metodología del estudio: modelando el futuro del agua subterránea
Los investigadores recopilaron datos climáticos históricos desde 1981 y emplearon la base ERA5, que proporciona estimaciones de variables climáticas a nivel global. Con estos datos, desarrollaron un modelo computacional que simula las temperaturas del agua subterránea hasta una profundidad aproximada de 100 metros.
Primero calibraron el modelo realizando hindcasting, es decir, prediciendo temperaturas pasadas y comparándolas con mediciones reales entre 2000 y 2020. Tras ajustes, lograron una proyección precisa, donde variaciones estacionales locales afectaron principalmente las aguas superficiales.
Escenarios futuros y sus consecuencias
Utilizando escenarios climáticos con distintos niveles de mitigación, el estudio anticipa que el calentamiento del agua subterránea no será uniforme, evidenciando mayor calentamiento en zonas con aumentos atmosféricos más significativos o aguas subterráneas poco profundas. La profundidad de afectación podría superar los 30 metros, con cierto retraso temporal.
Riesgos asociados al calentamiento del agua subterránea
- Disminución del oxígeno disuelto en el agua debido a temperaturas elevadas.
- Liberación de metales tóxicos como arsénico y manganeso, que afectan la potabilidad.
- Incremento del fósforo, provocando proliferación de algas en ríos, estanques y fuentes de agua potable.
- Amenazas a ecosistemas acuáticos dependientes de temperaturas estables, poniendo en riesgo especies sensibles.
Implicancias para las comunidades y el medio ambiente
Actualmente, más de 29 millones de personas viven en regiones donde la temperatura promedio del agua subterránea supera los 34°C, límite superior recomendado para consumo seguro. El calentamiento futuro puede afectar negativamente la seguridad hídrica y la biodiversidad asociada.
Además, aunque el agua subterránea calentada podría utilizarse como una fuente térmica de baja huella de carbono para calefacción, los riesgos asociados resaltan la importancia de una gestión cuidadosa y adaptada al cambio climático.
Perspectivas y futuras investigaciones
Los autores sugieren que el modelo puede perfeccionarse al integrar variables adicionales como la temperatura de ríos y cuerpos superficiales para prever con mayor precisión la evolución de los recursos hídricos. Estos avances son esenciales para diseñar estrategias globales que protejan la calidad del agua y mitiguen los efectos adversos del calentamiento.
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