Huesos fosilizados revelan secretos de un mundo perdido: dieta, enfermedades y clima antiguo

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Descubriendo el pasado a través de moléculas fosilizadas

Un novedoso estudio liderado por la Universidad de Nueva York ha identificado miles de moléculas metabólicas conservadas en huesos fosilizados de entre 1.3 y 3 millones de años. Este avance ofrece una ventana sin precedentes para comprender la vida prehistórica, revelando detalles sobre la dieta, enfermedades y el entorno climático que rodeaba a estos animales.

¿Cómo se preservan las moléculas en los fósiles?

El colágeno, proteína estructural de huesos y tejidos, puede sobrevivir millones de años en los fósiles. Los investigadores comprobaron que además de este colágeno, los metabolitos —las pequeñas moléculas involucradas en procesos metabólicos— quedan atrapadas en los microespacios del hueso, donde se preservan bastante tiempo. Gracias a la espectrometría de masas, técnica que permite identificar moléculas a partir de sus fragmentos cargados, se detectaron cerca de 2,200 metabolitos en huesos modernos que también se encontraron en fósiles antiguos, confirmando su conservación química.

Reconstruyendo dietas y enfermedades ancestrales

Analizando metabolitos asociados con salud y alimentación, el equipo descubrió evidencias claras sobre el estilo de vida de estas criaturas. Por ejemplo, hallaron restos químicos de plantas como aloe y espárragos en los huesos de roedores fosilizados, lo que apunta a su dieta. Sorprendentemente, un fósil de ardilla terrestre de Tanzania mostró señales metabólicas relacionadas con un parásito actual causante de la enfermedad del sueño, evidenciando la antigüedad de esta infección.

Revelando climas más cálidos y húmedos

Los datos sugieren que los entornos donde vivieron estos animales fueron significativamente más cálidos y húmedos que hoy día. Al interpretar los metabolitos ligados a las especies de plantas y la composición ambiental, los científicos pudieron recrear antiguos climas y características de suelos, lluvias y vegetación, acercándose a cómo serían esos ecosistemas milenarios.

Importancia para la paleontología y ecología

Este método innovador supera en detalle a la tradicional genética fósil, centrada en parentescos, al ofrecer una visión biológica y ecológica cotidiana de organismos extintos. Según Timothy Bromage, líder del estudio, esta técnica puede revolucionar la reconstrucción del pasado, casi como si se explorara un ecosistema actual.

Colaboraciones y apoyos

El trabajo fue desarrollado por un equipo interdisciplinario de la Universidad de Nueva York y colaboradores internacionales, financiado por la Leakey Foundation y apoyado técnicamente por institutos médicos estadounidenses.

Para más información sobre avances en biología y genética, puedes consultar este estudio genético reciente para tratar el TDAH.

Leer el artículo original en Nature

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