Wonder Woman 1984: Cinco años después, una secuela que merece ser reevaluada

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El legado inesperado de Wonder Woman 1984 en el DCEU

Hace cinco años, Wonder Woman 1984 se estrenó como la primera secuela tradicional dentro del Universo Extendido de DC, un intento de rivalizar con el éxito arrollador de Marvel. A pesar de ser un éxito modesto en taquilla durante tiempos complicados, la película inicialmente fue percibida como un fracaso que contribuyó a la crisis de confianza en el DCEU. Sin embargo, con la perspectiva del tiempo, este filme está resurgiendo como una obra que, aunque imperfecta, presenta cualidades únicas y una propuesta estética y narrativa diferente a otras superproducciones de superhéroes.

Un enfoque visual y tonal divergente

Totalmente alejada de la tendencia actual de películas superheroicas desaturadas y oscuras, Wonder Woman 1984 es un espectáculo visual vibrante. Su paleta de colores saturados, la vibrante representación del traje de Diana y el uso intencionado de celuloide para aportar una textura ochentera contribuyen a un tono optimista y dinámico que recuerda las clásicas películas de Superman dirigidas por Richard Donner y Richard Lester.

Esta película propone un regreso a una narrativa más ingenua y sincera, con elementos fantásticos como la piedra mágica de los deseos como eje central, que, aunque arriesgados y a veces confusos, configuran una experiencia diferente dentro del género. En contraste con la predominancia de secuelas sombrías y llenas de acción frenética, esta entrega se permite momentos de ligereza, risas y también reflexiones sobre la naturaleza humana y sus deseos.

Aspectos controvertidos y críticas al guion

No obstante, el filme no escapa de críticas, especialmente hacia su guion. La resurrección de Steve Trevor en un cuerpo ajeno y la falta de un desarrollo ético adecuado en esta trama genera debates sobre consentimientos y narrativas problemáticas. Además, el villano Maxwell Lord se transforma en una representación de las debilidades humanas más que en un antagonista tradicional, ofreciendo un enfoque que algunos espectadores encontraron incoherente o poco satisfactorio.

A pesar de contar con actuaciones destacadas, especialmente de Gal Gadot y Pedro Pascal, el guion apresurado y los problemas en la narrativa afectaron la recepción inicial. Sin embargo, esta interpretación menos convencional ofrece también una mirada distinta a las convenciones del género.

La influencia de Wonder Woman 1984 en el futuro del DCEU

En términos de impacto en la franquicia, Wonder Woman 1984 fue considerada el detonante para la reevaluación completa del universo cinematográfico de DC. Su fracaso en taquilla – agravado por la pandemia y una estrategia de lanzamiento en HBO Max – contribuyó a que otras secuelas directas tuvieran dificultades para encontrar apoyo o éxito comercial.

Sin embargo, la película establece un puente hacia la nueva visión del DCU, marcando un contraste con las producciones recientes, incluida la próxima reconfiguración del universo gracias a directores como James Gunn. En este marco, WW84 es un atractivo ejemplo de secuela que desafía la fórmula habitual, reivindicando cierto valor en su originalidad, estética y mensaje optimista.

Conclusión: un filme que merece una segunda oportunidad

Con el paso de los años, Wonder Woman 1984 demuestra que, más allá de sus defectos, conserva un encanto peculiar y un espíritu audaz poco común en las franquicias de superhéroes. Su combinación de nostalgia ochentera, colorido visual y reflexión sobre los deseos humanos la convierte en una película que vale la pena revisitar y analizar con nuevos ojos.

Para quienes disfrutan del género, esta secuela aporta una perspectiva diferente y ofrece momentos destacados tanto visuales como emocionales, posicionándose como un título digno en la filmografía del DCEU.

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