El telescopio James Webb revela una anomalía en el cometa interestelar 3I/ATLAS con alto contenido de dióxido de carbono

Primera observación del cometa interestelar 3I/ATLAS muestra una composición química inusual

El telescopio espacial James Webb de la NASA ha realizado sus primeras observaciones del cometa interestelar 3I/ATLAS, descubriendo que este objeto presenta una relación inusualmente alta de dióxido de carbono (CO2) en comparación con el agua.

Este hallazgo es crucial, pues podría proporcionar indicios valiosos sobre el origen y la formación de 3I/ATLAS fuera de nuestro sistema solar, contribuyendo así a una comprensión más amplia del universo y los cuerpos celestes que lo habitan.

Detalles de la misión y metodología

El 6 de agosto, los astrónomos utilizaron el espectrógrafo de infrarrojo cercano (NIRSpec) del James Webb para analizar la composición y las propiedades físicas del cometa mediante el estudio de la luz que emite mientras se desplaza hacia el Sol.

El cometa desarrolla una atmósfera, conocida como coma, que está compuesta por gases y polvo liberados a medida que el hielo se calienta y sublima. Las imágenes del JWST revelaron que la coma de 3I/ATLAS está dominada por dióxido de carbono, lo cual es atípico en comparación con otros cometas conocidos en nuestro sistema solar.

Implicaciones del alto contenido de dióxido de carbono

Los científicos sugieren que el elevado contenido de CO2 podría deberse a un mayor nivel de exposición a la radiación o a la posición en la que el cometa se formó dentro de su disco protoplanetario, donde la temperatura permite que el CO2 se congele (la llamada línea de hielo de CO2).

Este descubrimiento podría indicar que 3I/ATLAS contiene hielos que han experimentado condiciones ambientales distintas a las de los cometas de nuestro sistema solar, posiblemente formados más cerca o en el límite de esta línea de hielo, aportando información sobre la química y evolución de discos protoplanetarios en otros sistemas estelares.

Características y trayectoria de 3I/ATLAS

3I/ATLAS se desplaza a una velocidad superior a 210,000 km/h adoptando una trayectoria recta y poco común en nuestro sistema solar. Se estima que tiene un tamaño máximo de aproximadamente 5.6 km de diámetro y posiblemente es el mayor objeto interestelar observado hasta la fecha, además de ser potencialmente el cometa más antiguo conocido, con una edad estimada 3 mil millones de años superior a la del sistema solar.

Estos datos respaldan la idea de que 3I/ATLAS ha viajado durante miles de millones de años, acelerado por efectos gravitacionales mientras pasa cerca de estrellas y nebulosas, proporcionando una ventana atípica hacia fenómenos y cuerpos del cosmos exterior.

Desafíos y especulaciones

A pesar de la amplia investigación, el origen exacto de 3I/ATLAS sigue siendo desconocido. Mientras algunos estudios especulativos sugieren teorías controvertidas sobre tecnología extraterrestre, expertosen la comunidad científica han desestimado estas ideas como infundadas, invitando a mantener el rigor científico en el análisis.

Importancia para la astronomía y futuras observaciones

El estudio detallado de 3I/ATLAS no solo amplía nuestro conocimiento sobre cometas interestelares, sino que también abre nuevas perspectivas sobre la composición química de objetos nacidos en distintos entornos cósmicos. Dado que se alejará del sistema solar tras su paso cercano a nuestro Sol, los observatorios están realizando esfuerzos para maximizar la recolección de datos mientras esté accesible.

Para ampliar información sobre otros objetos interestelares y descubrimientos del telescopio James Webb, puede consultar este análisis completo sobre el objeto interestelar 3I/ATLAS.

Imágenes destacadas

Imagen del cometa interestelar 3I/ATLAS capturada por el telescopio Hubble
Imagen capturada por el telescopio Hubble del cometa interestelar 3I/ATLAS mostrando su núcleo de hielo y la capa de polvo a su alrededor.

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